Efectos del Covid-19 en la demanda de energía eléctrica

Además de las medidas de distanciamiento social que afectaron los niveles de consumo de las diferentes categorías de usuarios, hubo otras disposiciones que también tuvieron efectos importantes sobre los usuarios del servicio de energía eléctrica. Nos referimos a las medidas de apoyo a los hogares a través del programa de transferencias monetarias denominado Bono Familia, el cual se planteaba apoyar a la población más afectada económicamente por las medidas de emergencia derivadas de la pandemia.

Un programa de transferencias monetarias con este objetivo no tiene relación con la demanda de energía eléctrica, a no ser que se utilizó como principal criterio para otorgarlo ser un usuario de energía eléctrica por debajo de los 200 kWh en la factura de febrero de 2020. Se anunció por medio de la factura de junio quiénes eran candidatos al apoyo económico. El uso de la factura trajo algunos problemas, ya que muchos usuarios presentaron quejas y denuncias, siendo en su mayoría personas que alquilaban los inmuebles donde algunos propietarios hurtaron los documentos para cobrar los beneficios, de acuerdo con publicaciones de prensa. No se pretende en este artículo de ninguna manera calificar esta decisión, pero sí nos gustaría resaltar algunas características del servicio de energía eléctrica por las cuales lo hacen uno de los mejores indicadores para conocer la situación económica de la población guatemalteca. 

El servicio de energía eléctrica es el de mayor infraestructura y cobertura en Guatemala (aproximadamente 90 %) por encima del acceso a agua potable, drenajes, telefonía o internet (Encovi 2014). Su ciclo comercial de medición y facturación abarca casi a la totalidad de sus usuarios, lo que le convierte en una base de datos espacial y geográfica extendida en la mayoría del territorio guatemalteco. Además, se mide mensualmente por lo que la información que proporciona está actualizada. La medida del consumo eléctrico es un indicador de la condición socioeconómica, pudiendo incluso establecer una correlación directa entre estas dos variables. También puede dar una indicación del “equipamiento del hogar”, ya que a una mayor cantidad de aparatos mayor consumo de energía eléctrica. Aún no se llega a una cobertura total, por lo que no se puede conocer con certeza la situación de una parte de la población pero, aún así, no tener acceso a la energía eléctrica también brinda una indicación de la condición socioeconómica de las familias. 

Esto está íntimamente ligado a la pobreza extrema y a la vulnerabilidad de esta población ante las medidas de aislamiento social que se consideraron durante el estado de calamidad pública. Es por eso necesario seguir trabajando para llevar la energía eléctrica a toda la población guatemalteca.

Escrito por:

Rafael Argueta
Director de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica

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